Este matemático y profesor de matemáticas nacio en la ciudad de cartagena (Murcia, España) el 12 de octubre de 1922. Su niñez la pasó en Barcelona (España) y en la isla de menorca.
Realizó sus estudios universitarios en al universidad de Barcelona, licenciándose en 1944 Ciencias Exactas, título que revalida en 1962en la universidad Central de Venezuela.
El señor Giménez falleció en caracas el 2 de junio de 2000
N° 142 "UCV. Profesor José Giménez Romero".
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Por la década del 60, ingresé a la ilustrísima Universidad Central de Venezuela, específicamente a la Facultad de Ingeniería. Y aunque fueron años de mucha agitación política tanto en el país entero, como en la casa de estudios mencionada, debo resaltar parte de la academia que tuve oportunidad de conocer. Ya escribí algo de los profesores Clemente Pereda y Enrique Pérez Olivares. Hoy le corresponde esta humilde vivencia al profesor José Giménez Romero. De eso hace 60 largos años, así que me disculpan la falta de memoria, pero por lo menos hago el intento.
El ilustre profesor mencionado era un español que luego de culminar sus estudios de educación superior en la Madre Patria, vino a estas tierras venezolanas a echar raíces. Tuve oportunidad de encontrarlo en el año de 1964, en las aulas de la Facultad de Ingeniería. Aunque él llegó a Venezuela en el año de 1951. En la facultad dictaba asignaturas del área de Matemáticas. Recuerdo que veíamos 5 Analisis Matemáticos y unas Matemáticas Especiales. Análisis I, II, III, IV y V. Eran materias muy duras. Durísimas. Aunque no tanto, dado que uno ingresaba a tal carrera porque tenía la vocación correspondiente. Pero era necesario mucha dedicación. ¡Muchísima! Y mi primer profesor, es decir en Análisis I, fue J. Giménez Romero. Oíamos clases todos los días, de lunes a viernes, en las 2 últimas horas de la tarde; de 4:00 a 6:00pm. Horas muy agradables. El contenido programático era muy extenso. No se podía perder un día de clases porque era difícil retomar el hilo de los temas. Y había que estudiar todos los días. Y hasta un poco más. ¿Así que imagínense?. El profesor Giménez era un docente muy circunspecto, de poco hablar. Los temas de su materia un "buenas tardes" al comienzo de clases y un "hasta luego" para despedirse. Más nada. De hablar pausado, el brazo izquierdo en la espalda y agarrando la correa del pantalón; en la mano derecha la tiza. Hacía las preguntas según fuese avanzando en su clase. Levantaba su mirada y paseaba la vista a todo el conglomerado de estudiantes. Una vez me ocurrió un incidente que paso a comentarles.
Un día y ante el requerimiento del profesor con una pregunta, yo un poco asustado, me atrevi y levanté la mano y tomé la palabra. Acerté con mi respuesta. ¡"Bien bien"!, dijo Giménez Romero. Yo sorprendido y muy gratamente.
Luego de transcurrido unos 2 días llegué a mis clases más temprano que de costumbre. Ya estaba el profesor esperando por la hora de comienzo y me llamó:
-Bachiller buenas tardes ¿cómo está usted? ¡haga el favor! (Me acerqué y le saludé).
-Buenas tardes, profesor. (Aunque ya había saludado)
-Una sugerencia, ¿por qué no ocupa un puesto más cerca del pizarrón? Creo que le va a ir mucho mejor. Observo que usted hace buen seguimiento a mis clases. Sin embargo son muchos alumnos y atrás se distraen fácilmente o no oyen también como uno quisiera. Es una inquietud, simplemente ¿Cuál es su nombre?
-Eligio Pérez. ¡Gracias Profesor! (Y me senté en la primera fila. Él asintió con la cabeza)
Así hice desde aquel día. Me sentí muy seguro. El referido Profesor impartió durante varios semestres las asignaturas de Análisis Matemáticos; y yo aprobé todas en el primer intento. Hoy recuerdo y le doy las gracias a este insigne Docente, Profesor, Licenciado en Ciencias Exactas Doctor José Giménez Romero.
Por Eligio Antonio Pérez Molleja.